En 1962, Joanne Shetler y Anne Fetzer hicieron un arduo viaje en autobús y a pie hacia las escarpadas montañas de las Filipinas para compartir el evangelio con los habitantes de Balangao, que nunca habían oído hablar de Jesús. Después de cinco años, seguían indiferentes, pero ayudaron a construir una pista de aterrizaje rudimentaria para poder recibir suministros por avión. Un día, llegó uno que apodaron «magia de otro mundo». Después, el piloto llevó a una mujer embarazada y gravemente enferma a una clínica lejana. Cuando el avión regresó con la mujer recuperada y su bebé sano, empezaron a preguntar por «ese Dios» del que les habían hablado. Poco después, el pueblo tenía una iglesia llena de creyentes en Cristo.
Cuando Mark fue detenido por un oficial por conducir alcoholizado, temió que su carrera en el fútbol universitario hubiera terminado. Estaba seguro de que iría a la cárcel. Pero el policía, en cambio, lo llevó hasta su universidad. Cuando Mark le preguntó por qué, él respondió: «Te estoy dando gracia».
Todo empezó con un email de un padre afligido. Había perdido a su hija en un accidente automovilístico y necesitaba escuchar a alguien que comprendiera su dolor desgarrador.
Belle no quería saber nada de la fe en Jesús de sus padres. En la universidad, se proclamó agnóstica y trató de vivir sin Dios. Pero una ruptura con su novio y una creciente depresión la llevaron a pensar acabar con su vida.
Una mujer estaba inusualmente nerviosa sentada en la silla del dentista. Las cargas familiares la preocupaban profundamente, y era evidente. Su dentista percibió su ansiedad y le preguntó qué sucedía. Su historia lo llevó a preguntarle: «¿Puedo orar por usted?». Cuando la higienista dental entró en la sala, también oró por la mujer. Después de dos oraciones y el posterior tratamiento dental, la mujer salió del consultorio sabiendo que la habían atendido realmente bien.
Era martes en el gimnasio, así que las personas que caminaban por la pista debían hacerlo en el sentido horario. Los primeros caminantes con los que se unió mi esposa iban en esa dirección, pero luego, otra persona entró caminando en sentido opuesto. Un par de sus amigos se le unieron, y después otra persona. De repente, la pista se volvió un caos, y tomó unos minutos reordenarse.
Algo inusual ocurre a partir de Hechos 7:59. La historia pasa de la muerte horrorosa de Esteban a otros creyentes en Cristo dispersados que predican la palabra, con este resultado asombroso: «había gran gozo en aquella ciudad» (8:8). Esta es la paradoja de la persecución.
Escalar las Cascadas del Río Dunn en Jamaica es emocionante. El agua cae sobre las rocas lisas en su camino hacia el Mar Caribe. Es un desafío, ya que los escaladores luchan contra la corriente de agua para llegar a la cima. Para un joven llamado JW, era casi imposible porque tiene una minusvalía visual.
Antes de ser martirizado por su firme fe en Jesús, un pastor africano escribió «La oración de un mártir», que llegó a conocerse como «La hermandad de los que no se avergüenzan».
Después de que una tormenta de verano golpeó nuestra ciudad, tuve que solucionar el daño hecho por los árboles a nuestra casa, además de limpiar a fondo el patio repleto de ramas y hojas. Mientras lo hacía, trataba de animarme repitiendo: «¡Nosotros no tenemos ningún árbol!». Es cierto. Aparte de tres pinos pequeños de menos de un metro de alto, no tenemos. Pero paso bastante tiempo limpiando después de las tormentas o cuando caen las hojas de los árboles de los vecinos.